Cirugía Lasik en Chile

Cirugía LASIK y otras cirugías refractivas en Chile, cuáles son las principales diferencias

IOARES clínica oftalmólogica, consulta oftalmológica

Exámenes de oftalmología

Llegar a una consulta oftalmológica habiendo investigado en internet puede ser una experiencia desconcertante. Aparecen nombres de técnicas, comparativas entre procedimientos, testimonios de personas que se operaron con resultados distintos, y quien llegó con una duda relativamente simple termina con cinco preguntas nuevas sin saber por dónde empezar. En Clínica Oftalmológica IOARES esa situación la conocemos bien.

Por eso vale la pena ordenar la información antes de que la confusión lleve a alguien a tomar una decisión equivocada o, peor aún, a postergarlo todo por no entender qué le corresponde.

Lo primero que conviene aclarar es algo que va en contra de lo que mucha gente supone: no existe una cirugía refractiva que sea la mejor para todos. La técnica más adecuada depende de la graduación de cada persona, del grosor y la forma de su córnea, de la estabilidad visual en el tiempo, del estado de la superficie ocular y de lo que esa persona espera lograr. Dos personas con la misma miopía pueden necesitar procedimientos completamente distintos. Eso no es una limitación: es exactamente la razón por la que la evaluación preoperatoria existe y por la que en IOARES la tomamos en serio antes de indicar cualquier cosa.

Cirugía Lásik
Cirugías refractivas en la Región Metropolitana en Ioares. Imágenes de referencia

Qué es la Cirugía LASIK en Chile y por qué es la más demandada dentro de las cirugías

La Cirugía LASIK es el procedimiento de cirugía refractiva más realizado en el mundo. Lo que hace es modificar la forma de la córnea mediante láser para que la luz vuelva a proyectarse donde debe: directamente sobre la retina. Así se corrige la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Durante la intervención se levanta una capa muy fina de tejido corneal, se aplica el láser por debajo y esa capa se reposiciona. El ojo empieza a recuperar nitidez con bastante rapidez, y en la mayoría de los casos es posible intervenir ambos ojos en la misma sesión.

Su popularidad no es casual. Cuando el paciente reúne las condiciones adecuadas, los resultados son consistentes y la experiencia postoperatoria suele tolerarse bien. El problema que vemos con frecuencia en consulta es otro: personas que llegan convencidas de que quieren un LASIK sin haber pasado todavía por una evaluación que confirme si su córnea lo permite. Eso ocurre más de lo que debería, y aclararlo es parte de nuestro trabajo desde el primer momento.

La PRK, una alternativa con más historia de la que muchos conocen

La cirugía refractiva PRK en nuestro país, fue una de las primeras técnicas de cirugía refractiva con láser y lo sigue siendo. En ciertos casos, es la mejor opción disponible en el mercado nacional. La diferencia técnica principal respecto al cirugía LASIK es que aquí no se crea ningún colgajo corneal, el láser actúa directamente sobre la superficie de la córnea. Esto hace que los primeros días de recuperación sean algo más incómodos y que la visión tarde un poco más en estabilizarse.

Pero para una persona con córnea delgada, o cuando el especialista necesita conservar la mayor cantidad posible de tejido corneal, la PRK no es un plan B: es la indicación correcta. Que implique más días de adaptación no la hace inferior al LASIK; la hace adecuada para un perfil específico de paciente que el LASIK no puede atender con la misma seguridad.

En Clínica Oftalmológica IOARES realizamos ambos procedimientos y la elección entre uno y otro nunca se toma antes de conocer las características reales del ojo de cada paciente.

Cirugía Lasik en Santiago
Cirugías refractivas en Santiago. Imágenes de referencia

Por qué la evaluación preoperatoria lo define todo

Hay algo que vemos con cierta regularidad en consulta: personas que llegan solicitando directamente una técnica específica antes de saber si su ojo la permite. Lo comprensible es que investigaron, leyeron testimonios, conocen a alguien que se operó con excelentes resultados y quieren lo mismo. Pero el objetivo del especialista no es realizar el procedimiento que el paciente eligió en internet: es indicar el que ofrece la mejor combinación de seguridad, estabilidad y calidad visual para ese ojo en particular.

Para llegar a esa conclusión, la evaluación preoperatoria en IOARES considera estudios que van bastante más allá de medir la graduación:

  • Topografía y tomografía corneal para conocer la forma y el espesor exacto de la córnea.
  • Calidad de la película lagrimal, porque el ojo seco puede condicionar la indicación quirúrgica.
  • Estado de la retina y presión intraocular.
  • Tamaño pupilar en distintas condiciones de iluminación.
  • Salud general del segmento anterior del ojo.

Con toda esa información, el especialista puede establecer con criterio si el paciente es candidato a cirugía refractiva y cuál de las dos técnicas disponibles es la más adecuada para su situación.

Quién puede ser candidato a Cirugía LASIK

No cualquier persona puede operarse mediante LASIK, y eso no debería verse como una mala noticia sino como una garantía de que el proceso funciona bien. Antes de indicar el procedimiento, en Clínica Oftalmológica IOARES verificamos que el paciente cumpla condiciones clínicas que incluyen, entre otras:

  • Ser mayor de 18 años con graduación visual estable durante un período adecuado.
  • Presentar miopía, hipermetropía o astigmatismo dentro de rangos tratables con esta técnica.
  • Tener un espesor corneal suficiente para realizar el procedimiento con seguridad.
  • No presentar enfermedades corneales relevantes ni condiciones que contraindiquen la cirugía.
  • Contar con una lubricación ocular adecuada y un estado general de salud ocular compatible.

Cuando alguno de esos criterios no se cumple, no significa necesariamente que la persona no pueda operarse. Significa que la PRK puede ser la alternativa más segura y apropiada para ella. Esa distinción, que parece técnica, marca una diferencia real en los resultados y en la experiencia postoperatoria.

Cuándo la PRK es mejor opción que el LASIK

Una córnea delgada puede hacer recomendable la PRK sobre el LASIK. Determinadas características anatómicas pueden orientar al especialista hacia esta técnica incluso en pacientes que, sobre el papel, parecían candidatos al procedimiento más conocido. Ninguna de esas conclusiones se puede alcanzar sin una evaluación completa, y ninguna debería interpretarse como una mala noticia. Son los parámetros que permiten tomar la decisión correcta en lugar de la más popular.

Lo que no cambia en ninguno de los dos casos es el objetivo: que el paciente recupere una calidad visual que le permita desenvolverse con seguridad y comodidad, sin depender de anteojos ni lentes de contacto para las actividades que antes requerían corrección óptica.

La importancia de elegir un centro con experiencia real en cirugía refractiva láser en Chile

Dos personas con la misma graduación pueden necesitar procedimientos completamente distintos. Eso no es una complicación del sistema: es exactamente cómo funciona la medicina bien practicada. El ojo de cada persona tiene características anatómicas propias que ninguna cifra de graduación puede resumir por sí sola, y son esas características las que determinan qué tiene sentido hacer y qué no.

Por eso en Clínica Oftalmológica IOARES, especialistas en cirugía de ojos en Chile, nuestro tratamiento comienza bastante antes de ingresar al pabellón. Este comienza en la evaluación, que es donde se toman las principales decisiones, las que realmente importan. Una cirugía bien indicada sobre la base de un estudio completo, tiene condiciones completamente distintas a una decidida sin ese respaldo, y esa diferencia se nota en los resultados y en la estabilidad de la visión con el paso del tiempo.

En IOARES llevamos más de 30 años dedicados a la oftalmología en CJile, contamos con un equipo de especialistas en oftalmología y mantenemos una alianza académica con la Universidad Andrés Bello vigente desde eñ 2004, lo que nos permite estar permanentemente actualizados en los avances clínicos y quirúrgicos de la especialidad en Chile y en el mundo. No es sólo experiencia acumulada, es un criterio construido caso a caso, paciente a paciente, durante décadas de práctica real en nuestro país.

Si ya está en proceso de consideración de una cirugía refractiva en Chile y quiere saber si el LASIK o la PRK es la alternativa adecuada para usted, el primerísimo paso es una evaluación completa en nuestra Unidad de Cirugía LASIK. Cada uno de los casos se analizan de manera individual y personalizada, sin decisiones tomadas antes de tener la información necesaria para hacerlo bien.

Cirugía Lasik en la Región Metropolitana
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Preguntas frecuentes sobre Cirugía LASIK y PRK

1. ¿Cuáles son las principales diferencia existentes entre cirugía LASIK y PRK?

La diferencia central está en cómo se accede al tejido corneal antes de aplicar el láser.

En el LASIK se crea primero un colgajo muy fino en la superficie de la córnea, se aplica el láser por debajo y ese colgajo se reposiciona al finalizar. Eso permite una recuperación visual más rápida y una experiencia postoperatoria generalmente más cómoda durante los primeros días.

En la PRK no existe ese colgajo. El láser actúa directamente sobre la superficie corneal, lo que implica una recuperación algo más lenta y mayor molestia durante los primeros días mientras la córnea cicatriza. Sin embargo, al no requerir la creación de un colgajo, la PRK preserva más tejido corneal y resulta especialmente adecuada para pacientes con córneas más delgadas o cuando el especialista considera prioritario no comprometer la integridad estructural de la córnea.

En términos de resultado visual final, ambas técnicas pueden lograr una corrección equivalente. La diferencia no está en la calidad del resultado sino en el camino para llegar a él y en qué perfil de paciente se beneficia más de cada una. Esa es precisamente la razón por la que la evaluación preoperatoria determina cuál corresponde en cada caso, y no debería ser el paciente quien elija la técnica antes de conocer las características reales de su córnea.

2. ¿Cómo puedo saber si soy candidato a la Cirugía LASIK?

La respuesta inicial es que no hay manera de saberlo sintener una evaluación oftalmológica completa. No existe un criterio que sea único, una edad determinada ni una graduación específica que garantice por sí sola que alguien es candidato. El ojo necesita estudiarse en su totalidad antes de tomar cualquier decisión.

Lo que el especialista analiza durante esa evaluación incluye varios factores que interactúan entre sí:

La graduación y su estabilidad en el tiempo. No basta con tener miopía, hipermetropía o astigmatismo dentro de un rango tratable. La graduación debe haberse mantenido estable durante un período adecuado, porque operar un ojo cuya refracción todavía está cambiando compromete la durabilidad del resultado.

El grosor y la forma de la córnea. Este es uno de los parámetros más determinantes. Una córnea con espesor insuficiente o con una geometría que genera dudas puede contraindicar el LASIK aunque todo lo demás sea favorable. En esos casos la PRK puede ser la alternativa más segura.

La calidad de la superficie ocular y la película lagrimal. El ojo seco es una condición que puede condicionar tanto la indicación como el resultado postoperatorio. Detectarlo antes de operar permite tomar decisiones más informadas.

El estado general del ojo. Retina, presión intraocular, tamaño pupilar en distintas condiciones de luz y salud del segmento anterior forman parte del cuadro completo que el especialista necesita conocer.

Cuando todos esos factores se evalúan juntos, la respuesta sobre si alguien es candidato al LASIK, a la PRK o a ninguna de las dos se vuelve mucho más clara y fundamentada. Lo que no tiene sentido es intentar responder esa pregunta antes de tener esa información sobre la mesa.

3. ¿Quiénes son mejores candidatos para PRK?

La PRK tiene un perfil de candidato bastante bien definido, aunque no siempre es evidente para quien llega a consulta sin conocer los detalles técnicos de cada procedimiento.

Las personas con córneas más delgadas son quizás el ejemplo más claro. El LASIK requiere crear un colgajo corneal antes de aplicar el láser, lo que implica consumir una cantidad de tejido que no todos los ojos pueden ceder sin comprometer su integridad estructural. Cuando el espesor corneal no es suficiente para realizar ese paso con seguridad, la PRK permite igualmente corregir el defecto refractivo sin necesidad de ese colgajo, trabajando directamente sobre la superficie.

Quienes tienen determinadas características anatómicas de la córnea que hacen menos recomendable la creación del colgajo también pueden beneficiarse más de la PRK, aunque su graduación y otros parámetros sean perfectamente compatibles con una cirugía refractiva.

Las personas con estilos de vida que implican mayor riesgo de impacto ocular, como deportes de contacto o ciertas actividades físicas intensas, pueden ser mejores candidatos a PRK porque al no existir el colgajo tampoco existe el riesgo de que ese tejido se desplace ante un golpe.

Lo importante es entender que elegir PRK en lugar de LASIK no es un resultado menos favorable: es la indicación correcta para ese ojo en particular. Que la recuperación tome algunos días más no cambia el resultado visual final, que en ambos casos puede ser equivalente cuando la técnica se elige bien y se ejecuta correctamente. La diferencia está en el camino, no en el destino.

4. ¿La recuperación de LASIK es más rápida que la PRK?

Sí, y la diferencia es bastante perceptible, especialmente durante los primeros días.

Con LASIK, muchos pacientes salen de la intervención con una visión ya considerablemente mejor que la que tenían antes de entrar. Durante las primeras horas puede haber algo de visión borrosa o sensación de incomodidad, pero en general la recuperación visual es relativamente rápida y la mayoría puede retomar actividades cotidianas en poco tiempo.

Con PRK el proceso es distinto. Al no existir el colgajo que protege la zona tratada, la córnea necesita regenerar su capa superficial antes de que la visión empiece a estabilizarse. Eso toma varios días, y durante ese período es habitual que exista mayor molestia, sensibilidad a la luz y una visión que fluctúa antes de asentarse. No es una complicación: es simplemente cómo cicatriza ese tipo de intervención.

La estabilización visual completa en la PRK puede tomar semanas, mientras que con LASIK ese proceso suele ser más corto. Sin embargo, cuando se comparan los resultados a largo plazo, ambas técnicas pueden lograr una corrección visual equivalente. La recuperación más lenta de la PRK no compromete el resultado final: solo implica más paciencia durante el período postoperatorio.

Por eso cuando el especialista indica PRK en lugar de LASIK, no está eligiendo la opción inferior. Está eligiendo la opción correcta para ese ojo, sabiendo que el paciente va a necesitar algunos días adicionales de adaptación antes de disfrutar plenamente del resultado. Esa información debe quedar clara antes de la cirugía, no descubrirse en los días posteriores.

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Cirugías refractivas en Chie

5. ¿LASIK ofrece mejores resultados que PRK?

Es una pregunta que tiene sentido hacerse, pero la respuesta no funciona de la manera en que muchos esperan.

El LASIK no es mejor que la PRK. La PRK no es mejor que el LASIK. Lo que existe son técnicas distintas con indicaciones distintas, y cuando cada una se aplica al paciente correcto, los resultados visuales pueden ser igualmente buenos. Comparar ambas como si compitieran en una misma categoría es un poco como comparar dos herramientas diseñadas para trabajos diferentes: ninguna es superior en abstracto, pero una puede ser claramente más adecuada para una situación concreta.

Donde sí existe diferencia es en la experiencia durante la recuperación. El LASIK permite una vuelta más rápida a la nitidez visual. La PRK requiere más paciencia durante los primeros días mientras la córnea regenera su capa superficial. Pero ese período de adaptación no anticipa ni condiciona la calidad del resultado final. Un paciente que se opera con PRK porque su córnea lo indica puede terminar con una visión igual de buena que alguien operado con LASIK, simplemente llegó ahí por un camino algo más largo.

El verdadero riesgo no está en elegir una técnica sobre la otra. Está en elegir la técnica equivocada para un ojo que no reúne las condiciones para soportarla. Un LASIK bien indicado da excelentes resultados. Un LASIK indicado en un paciente que debería haberse operado con PRK puede generar complicaciones que ninguno de los dos quería.

Por eso en Clínica Oftalmológica IOARES la conversación sobre qué técnica corresponde siempre ocurre después de la evaluación, nunca antes.

6. ¿La cirugía refractiva elimina para siempre el uso de lentes?

Es una de las preguntas que más frecuentemente escuchamos, y merece una respuesta honesta antes que una promesa tranquilizadora.

La cirugía refractiva, ya sea LASIK o PRK, corrige el defecto visual que existe en el momento de la intervención. Cuando esa corrección es exitosa, la mayoría de los pacientes puede desenvolverse sin anteojos ni lentes de contacto para la gran mayoría de sus actividades cotidianas. Conducir, trabajar frente a una pantalla, practicar deporte, reconocer rostros a distancia. Para muchas personas eso representa un cambio significativo en su calidad de vida diaria.

Pero hay algo que la cirugía no puede modificar: el envejecimiento natural del ojo. Con el paso de los años, y habitualmente a partir de los cuarenta, aparece la presbicia, conocida coloquialmente como vista cansada. Es un proceso fisiológico que afecta prácticamente a todas las personas independientemente de si se operaron o no, y que hace que la visión de cerca se vuelva progresivamente más difícil. Alguien que se operó con LASIK a los treinta años y quedó con una visión excelente puede necesitar anteojos para leer a los cuarenta y cinco, no porque la cirugía haya fallado sino porque el ojo simplemente envejeció.

Eso no invalida el resultado de la cirugía. Invalida la expectativa de que una intervención realizada en un momento específico de la vida proteja para siempre contra todos los cambios visuales futuros, algo que ningún procedimiento puede garantizar.

Lo que sí puede garantizarse cuando la indicación es correcta y la técnica se ejecuta bien es que la corrección del defecto refractivo original sea estable y duradera. Esa es la promesa realista de la cirugía refractiva, y en Clínica Oftalmológica IOARES preferimos que cada paciente llegue a la intervención con esa claridad antes que con expectativas que el procedimiento no puede cumplir.

7. ¿La cirugía LASIK duele?

La pregunta es comprensible y aparece en casi todas las consultas previas a la cirugía. Nadie quiere someterse a algo que duela, y menos en los ojos.

La respuesta directa es que la gran mayoría de los pacientes no siente dolor durante la intervención. Antes de comenzar se aplican gotas anestésicas que bloquean la sensación dolorosa, y el procedimiento transcurre con el paciente despierto pero sin molestias significativas. Lo que sí puede percibirse es una sensación de presión sobre el ojo durante ciertos momentos de la cirugía, y es posible ver luces o notar movimientos, pero eso es completamente distinto al dolor.

El momento que más inquieta a los pacientes suele ser antes de entrar, no durante. La anticipación genera más tensión que el procedimiento en sí. Quienes ya se operaron describen con frecuencia que fue considerablemente menos incómodo de lo que imaginaban.

Donde sí puede aparecer algo de molestia es en las horas posteriores a la cirugía. Es habitual sentir cierta sensación de arenilla, lagrimeo, sensibilidad a la luz o una incomodidad moderada mientras el ojo empieza su proceso de recuperación. Eso generalmente cede con bastante rapidez y se maneja con las indicaciones que el equipo médico entrega antes del alta.

En el caso de la PRK, esa incomodidad postoperatoria suele ser algo más pronunciada y extenderse durante más días, precisamente porque la córnea necesita regenerar su capa superficial. No es dolor intenso, pero sí requiere más paciencia durante los primeros días.

En ambos casos, el equipo de Clínica Oftalmológica IOARES acompaña ese proceso con indicaciones claras y está disponible para resolver cualquier duda que aparezca durante la recuperación.

8. ¿La cirugía PRK duele más que LASIK?

No exactamente más dolor, pero sí una recuperación postoperatoria más exigente durante los primeros días. La distinción vale la pena hacerla con claridad.

Durante la intervención, tanto la PRK como el LASIK se realizan con anestesia local mediante gotas, y en ambos casos el paciente no debería sentir dolor mientras se opera. Lo que cambia es lo que ocurre después, una vez que el efecto anestésico cede y el ojo empieza su proceso de cicatrización.

En el LASIK, el colgajo corneal que se crea durante la cirugía actúa como una especie de vendaje natural que protege la zona tratada desde el primer momento. Eso contribuye a que la recuperación sea más cómoda y que las molestias postoperatorias sean generalmente leves y de corta duración.

En la PRK el escenario es distinto. Al trabajar directamente sobre la superficie corneal sin crear ese colgajo, la córnea necesita regenerar su capa epitelial desde cero. Ese proceso toma varios días y durante ese período es habitual sentir una incomodidad más notoria: sensación de arenilla, mayor sensibilidad a la luz, lagrimeo y una molestia general que puede resultar más intensa que la del LASIK, especialmente entre el segundo y el cuarto día.

No es una complicación ni una señal de que algo salió mal. Es simplemente la manera en que ese tipo de cicatrización funciona, y quienes se operan con PRK deben saberlo antes de entrar al pabellón para no interpretarlo como un problema cuando aparece.

Para hacer ese período más tolerable, en Clínica Oftalmológica IOARES el equipo médico indica un tratamiento específico que incluye colirios, analgésicos cuando corresponde y en muchos casos una lente de contacto terapéutica que actúa como vendaje sobre la córnea mientras cicatriza. Con esas indicaciones bien seguidas, la gran mayoría de los pacientes atraviesa esa etapa sin mayores dificultades, aunque requiera más paciencia de la que exige la recuperación de un LASIK.

9. ¿Cuánto dura una cirugía LASIK?

La pregunta tiene dos respuestas que conviene distinguir, porque muchas personas llegan con la idea del tiempo de la cirugía y se sorprenden con el tiempo total que implica la visita.

El procedimiento en sí es notablemente breve. La aplicación del láser sobre la córnea toma segundos, y la intervención completa por ojo, incluyendo todos los pasos previos a ese momento, suele durar muy pocos minutos. Es uno de los aspectos que más sorprende a quienes se operan por primera vez: la proporción entre el impacto que tiene en la visión y el tiempo que realmente demora es difícil de anticipar.

El tiempo total en la clínica es otro asunto. Antes de entrar al pabellón existe una preparación que incluye la aplicación de gotas anestésicas y otras instancias que el equipo médico realiza para asegurarse de que todo esté en condiciones óptimas antes de comenzar. Después de la intervención, el paciente permanece en observación durante un período que permite al equipo verificar cómo evoluciona el ojo en las primeras horas.

Considerar únicamente el tiempo de la cirugía y no el tiempo total de la jornada puede generar expectativas poco realistas sobre la organización del día. Lo más recomendable es planificar esa jornada con margen, sin compromisos importantes inmediatamente después, y llegar acompañado porque no se debe conducir tras la intervención.

En Clínica Oftalmológica IOARES el equipo informa con anticipación cómo organizar esa jornada para que el paciente llegue tranquilo, sin apuros y con toda la atención disponible para seguir las indicaciones que recibirá antes de salir de la clínica.

Cirugia Lasik FAQ
Preguntas frecuentes de la cirugia lasik

10. ¿Cuánto dura una cirugía PRK?

La duración de la intervención en sí es comparable a la del LASIK. El láser actúa durante segundos sobre la córnea, y el procedimiento completo por ojo toma muy pocos minutos. Quien llega esperando una cirugía larga probablemente saldrá sorprendido por lo breve que resulta el tiempo real dentro del pabellón.

El tiempo total en la clínica es otra cosa. Igual que con el LASIK, existe una preparación previa que incluye la aplicación de gotas anestésicas y las instancias que el equipo realiza antes de comenzar. Después hay un período de observación antes de que el paciente reciba el alta con las indicaciones para los días siguientes.

Donde la PRK sí se diferencia de manera significativa es en lo que ocurre después de salir de la clínica. A diferencia del LASIK, donde la recuperación visual comienza rápidamente, en la PRK el proceso es más gradual. La córnea necesita regenerar su capa superficial, y eso toma varios días durante los cuales la visión fluctúa y puede existir mayor incomodidad. En muchos casos se coloca una lente de contacto terapéutica al finalizar la cirugía que actúa como vendaje y ayuda a hacer más tolerable ese período.

Esa diferencia en la recuperación es la que realmente distingue a ambos procedimientos, no el tiempo quirúrgico en sí. Por eso quien se opera con PRK debe organizar los días siguientes con más margen que quien se opera con LASIK, sabiendo que la visión va a tardar un poco más en estabilizarse pero que el resultado final puede ser igualmente bueno.

En Clínica Oftalmológica IOARES esa información se entrega con claridad antes de la cirugía para que cada paciente llegue preparado, sin sorpresas durante la recuperación.

11. ¿Se pueden operar ambos ojos el mismo día?

En la mayoría de los casos sí es posible, y de hecho es la práctica habitual en cirugía refractiva cuando el especialista confirma que ambos ojos reúnen las condiciones adecuadas. Operar los dos ojos en la misma sesión tiene ventajas prácticas concretas: el paciente atraviesa el proceso de preparación, intervención y recuperación una sola vez, y la adaptación binocular comienza desde el primer día en lugar de producirse de manera escalonada.

Sin embargo, la decisión no es automática ni igual para todos los casos. El oftalmólogo evalúa las características particulares de cada ojo antes de confirmar si ambos pueden intervenirse juntos. Hay situaciones donde puede ser más prudente operar primero un ojo, observar cómo evoluciona durante los días siguientes y luego proceder con el segundo. Eso permite ajustar algún parámetro si fuera necesario antes de repetir el procedimiento.

Cuando se opta por operar en fechas distintas, el período intermedio tiene sus propias particularidades. Durante ese intervalo el cerebro recibe imágenes con calidades diferentes desde cada ojo, lo que puede generar una adaptación visual algo incómoda hasta que ambos estén intervenidos y en proceso de recuperación simultánea. Es una situación transitoria y completamente normal, pero conviene saberlo con anticipación para no interpretarlo como una señal de problema.

En Clínica Oftalmológica IOARES esa decisión se toma caso a caso, basándose en la evaluación completa de cada paciente y no en un protocolo rígido que aplique igual para todos. La planificación quirúrgica es parte del proceso, y el equipo explica con claridad cuál es la recomendación y por qué antes de definir la fecha de la intervención.

12. ¿Qué exámenes se realizan antes de una cirugía refractiva?

La evaluación puede incluir topografía y tomografía corneal, medición del espesor de la córnea, análisis de la película lagrimal, presión intraocular, examen de retina y otros estudios que permiten planificar el procedimiento.

13. ¿Qué enfermedades pueden impedir una cirugía LASIK?

Hay condiciones que el especialista evalúa durante el estudio preoperatorio precisamente para identificar si existe alguna situación que contraindique el procedimiento o que aconseje esperar antes de proceder.

Las enfermedades corneales son las más relevantes en este contexto. El queratocono, por ejemplo, es una condición en la que la córnea adopta progresivamente una forma irregular que compromete su estabilidad estructural. Operar con láser una córnea que ya presenta esa alteración puede acelerar su deterioro en lugar de corregir el defecto visual. Es una de las contraindicaciones más importantes y una de las razones por las que la topografía corneal forma parte de toda evaluación preoperatoria seria.

Las infecciones oculares activas o procesos inflamatorios en curso también contraindican la cirugía hasta que la situación se resuelva completamente. Operar un ojo que está atravesando ese tipo de proceso aumenta el riesgo de complicaciones durante la cicatrización.

El ojo seco significativo es otra condición que merece atención especial. El LASIK puede agravar esa situación en algunos pacientes, por lo que cuando existe ojo seco relevante el especialista evalúa si corresponde tratarlo primero, optar por PRK o reconsiderar la indicación quirúrgica.

Ciertas enfermedades sistémicas que afectan la cicatrización o el sistema inmune, y algunos medicamentos que interfieren con esos procesos, también pueden condicionar la indicación o los tiempos del procedimiento.

En Clínica Oftalmológica IOARES la evaluación preoperatoria existe precisamente para identificar todas esas situaciones antes de tomar cualquier decisión. Detectar una contraindicación no es un obstáculo: es la información que permite orientar al paciente hacia la alternativa más segura para su situación particular, sea esa la PRK, un tratamiento previo o simplemente esperar el momento adecuado.

Cirugía LASIK en Chile
Cirugía LASIK en Santiago

14. ¿Puedo operarme si tengo astigmatismo?

El astigmatismo por sí solo no es una contraindicación para la cirugía refractiva. Tanto el LASIK como la PRK pueden corregir el astigmatismo, y de hecho es uno de los defectos visuales que estos procedimientos tratan con frecuencia, habitualmente combinado con miopía o hipermetropía aunque también puede presentarse de manera aislada.

Lo que determina si la cirugía es viable no es la presencia del astigmatismo sino sus características específicas. La magnitud importa. Existen rangos dentro de los cuales la corrección mediante láser es predecible y segura, y casos donde el grado de astigmatismo supera lo que la técnica puede abordar con garantías de buen resultado.

El tipo de astigmatismo también influye. Un astigmatismo regular, donde la córnea tiene una curvatura uniforme aunque no esférica, responde bien a la corrección con láser. Un astigmatismo irregular, asociado a alteraciones en la forma de la córnea, puede requerir un análisis más detallado antes de definir si la cirugía es la alternativa más adecuada o si existe alguna condición subyacente que conviene atender primero.

La estabilidad del astigmatismo en el tiempo es otro factor relevante. Al igual que con la miopía o la hipermetropía, operar un defecto que todavía está cambiando compromete la durabilidad del resultado. Por eso la evaluación preoperatoria revisa no solo la graduación actual sino su comportamiento durante los últimos años.

En definitiva, tener astigmatismo no cierra la puerta a la cirugía refractiva: la abre, siempre que la evaluación confirme que las condiciones son las adecuadas. En Clínica Oftalmológica IOARES ese análisis forma parte del estudio completo que realizamos antes de indicar cualquier procedimiento.

15. ¿Puedo operarme si tengo miopía alta?

La miopía alta es uno de los escenarios donde la evaluación preoperatoria cobra mayor relevancia, precisamente porque no existe una respuesta única que aplique igual para todos los casos.

Hasta cierto rango de graduación, el LASIK puede corregir la miopía con buenos resultados. La técnica tiene sus límites, y cuando la miopía es muy elevada la cantidad de tejido corneal que necesita modificarse para lograr la corrección puede superar lo que la córnea puede ceder sin comprometer su integridad estructural. Ahí es donde el espesor corneal se convierte en el factor determinante.

Una córnea con grosor suficiente puede permitir la corrección incluso en casos de miopía considerable. Una córnea más delgada, combinada con una graduación alta, puede hacer que el LASIK no sea la opción más segura independientemente de que todo lo demás sea favorable. En esos casos la PRK puede ser una alternativa a considerar, aunque también tiene sus propios límites cuando la graduación es muy elevada.

Cuando la miopía supera lo que cualquier técnica con láser puede abordar de manera segura, el especialista puede orientar al paciente hacia otras alternativas disponibles en el mercado, aunque cada centro evalúa qué procedimientos ofrece dentro de su cartera de servicios.

Lo que no cambia en ningún escenario es el principio que guía la decisión: la seguridad del resultado a largo plazo siempre está por encima de la voluntad de corregir una graduación que técnicamente supera lo recomendable. Prometer una corrección que el ojo no puede sostener de manera estable no es una buena práctica, y en Clínica Oftalmológica IOARES preferimos tener esa conversación con honestidad antes de la evaluación que después de una cirugía que no entregó lo que el paciente esperaba.

Por eso ante una miopía alta la recomendación siempre es la misma: una evaluación completa que permita conocer exactamente qué está en condiciones de hacerse y cuál es la alternativa que mejor combina seguridad y resultado visual para ese ojo en particular.

16. ¿Cuándo podré volver a trabajar?

El tiempo de reincorporación depende del procedimiento realizado y del tipo de trabajo. El oftalmólogo entregará indicaciones específicas según la evolución de cada paciente.

17. ¿Puedo hacer deporte después de la cirugía?

Durante los primeros días o semanas es necesario respetar las recomendaciones médicas antes de retomar actividades deportivas, especialmente aquellas con riesgo de golpes o contacto físico.

18. ¿Qué cuidados debo tener después de una cirugía refractiva?

El período posterior a la cirugía es tan importante como la intervención misma. Seguir las indicaciones con disciplina durante las primeras semanas influye directamente en la calidad del resultado final, y descuidarlas puede comprometer una cirugía que técnicamente salió bien.

Los colirios son el elemento más crítico de la recuperación. El equipo médico indica distintos tipos, cada uno con una función específica: prevenir infecciones, controlar la inflamación, favorecer la cicatrización y mantener la superficie ocular lubricada. Aplicarlos en los horarios correctos y durante el tiempo indicado no es opcional. Interrumpirlos antes porque la visión mejoró o porque el ojo no molesta es uno de los errores más frecuentes y uno de los que más consecuencias puede tener.

Frotarse los ojos es probablemente la indicación que más cuesta respetar. La sensación de arenilla o picazón que aparece durante los primeros días genera un impulso difícil de controlar, pero el roce puede desplazar el colgajo corneal en el caso del LASIK o interferir con la cicatrización en la PRK. Es una de las pocas restricciones postoperatorias que no admite excepciones.

Los controles programados existen por una razón concreta: permiten al especialista verificar que la recuperación evoluciona como debería y detectar cualquier situación que requiera atención antes de que se convierta en un problema. Asistir a todos, incluso cuando la visión mejora rápidamente y todo parece ir bien, es parte del tratamiento.

Otras indicaciones habituales incluyen evitar la exposición al polvo y ambientes muy contaminados durante los primeros días, no nadar ni sumergir los ojos en agua durante el período que indique el especialista, protegerse del sol con lentes adecuados y limitar temporalmente los esfuerzos físicos intensos.

En Clínica Oftalmológica IOARES cada paciente recibe sus indicaciones por escrito antes de salir de la clínica, con la información ordenada de manera clara para que no queden dudas sobre qué hacer, cuándo hacerlo y qué situaciones justifican contactar al equipo médico sin esperar al próximo control.

19. ¿Qué pasa si no soy candidato para LASIK?

No significa necesariamente que no pueda corregir su visión mediante cirugía. Dependiendo de la evaluación, el oftalmólogo puede recomendar PRK u otra alternativa que ofrezca mejores condiciones de seguridad.

20. ¿Por qué la evaluación preoperatoria es tan importante?

Porque permite determinar qué procedimiento ofrece la mejor combinación entre seguridad, estabilidad y calidad visual para cada paciente. La decisión nunca debe basarse únicamente en la graduación o en el procedimiento más conocido.

Aviso importante: La información publicada por Clínica Oftalmológica IOARES, incluidas las preguntas frecuentes, tiene fines exclusivamente informativos y orientativos. No reemplaza una evaluación, diagnóstico, tratamiento ni indicación médica profesional. Aunque el contenido se revise periódicamente, podría contener imprecisiones no voluntarias u omisiones. Ante cualquier duda o síntoma, siempre consulte a un oftalmólogo.

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